De repente, levantas la cabeza y ves a Nacho, tu jefe de cocina, mirando el brillo de un salmonete. Sabes que su mente está inquieta. "Chalota, vino, mantequilla, emulsión, reducción, potencia, sabor... Algo entre la nantesa y un beurre blanc", unas salsas históricas, casi olvidadas.
Al probarlo, en los aromas se mezclan la demiglass de las espinas del salmonete, con los tostados de los anacardos. Dos patatitas confitadas termina por convertir el plato en una caldereta de salmonete en la base, coronado con el lomo límpio a la plancha. Nacho cocina las cosas bien. Ya casi nadie hace algo así.
 
salmonete en caldereta lakasa
Usamos cookies propias y de terceros para el correcto funcionamiento de la página y ofrecerte funcionalidades extras. Uso de cookies.